Cuando me preguntan qué es una red autónoma y en qué se diferencia de una red tradicional automatizada, me gusta partir de una definición rápida: la automatización se refiere a la capacidad de ejecutar, mientras que la autonomía refiere a la capacidad de decidir.
Una red automática simplemente sigue reglas fijas y reacciona ante eventos predefinidos. En cambio, una red autónoma posee conciencia de su propio estado, de sus objetivos (intenciones) y de su entorno.
Los sistemas automatizados, al trabajar sobre reglas fijas, restringen lo que efectivamente pueden hacer, y hoy las redes tienen una complejidad tal que resulta difícil abordar su gestión desde ese ángulo. Por eso surgen esquemas autónomos capaces de autorregularse sin depender de inmanejables reglas y parámetros estáticos predefinidos por humanos.
¿Por qué ahora?
La complejidad es uno de los aspectos centrales que explican por qué el concepto de redes autónomas está cobrando tanto impulso en este momento en los grandes operadores. Las mismas ayudan a viabilizar las complejidades técnicas operativas del 5G y el IoT; de otra forma, aspectos de esas tecnologías no serían posibles de gestionar. Por otro lado, en términos generales, la industria necesita crecer incorporando nuevos servicios y, a la vez, mejorar la eficiencia operativa y el framework de redes autónomas contempla ambos objetivos en simultáneo.
¿Quiénes se benefician?
Mirado desde muy arriba, el ecosistema de usuarios, operadores y nuevos partners. Bajando más a tierra, a priori podríamos pensar que los beneficiarios son los grandes operadores. Pero en mi opinión no existe tal exclusividad. Los medianos y pequeños ISPs deben considerar los potenciales beneficios de adentrarse en el tema, y además los riesgos de no hacerlo. Abordarlo al principio parece difícil, pero en la escala adecuada, y atendiendo a necesidades genuinas, creo que es mandatorio empezar. Cuando los grandes operadores tengan facilidades adquiridas a través de redes autónomas, van a contar con una ventaja competitiva no sólo en costos, sino también en la experiencia brindada a sus usuarios, y eso va a dejar a medianos y pequeños en desigualdad de condiciones para competir.
Desde la gestión de infraestructura
Desde la perspectiva de la gestión y operación de infraestructura, debo decir en primer lugar que el concepto de redes autónomas del TM Forum, a mi entender, debiera llamarse “Telco Autónoma”, porque el término “redes” parece circunscribir el framework solo a aspectos técnicos, cuando en realidad aplica a todos los niveles de la empresa.
De hecho, la arquitectura define un modelo de tres capas: la capa de recursos o sea la más técnica, y las capas de servicio y de negocio. Por eso, adoptar el concepto de redes autónomas en realidad es transitar el camino de cambiar el modelo operacional completo de la empresa.
Dicho esto, es razonable empezar a construir desde la capa de recursos y luego ir creciendo. El solo hecho de empezar a trabajar sobre lo que el TM Forum define como un “dominio autónomo” -por ejemplo, la red de acceso o el dominio IP- implica planificar mejor el uso de los recursos, su disponibilidad e inclusive agilizar la entrega de servicios o cambios sobre ellos. Son beneficios tangibles que se empiezan a ver en forma temprana.
El día a día
El cambio en el trabajo diario es paulatino, pero antes de describirlo, es necesario introducir dos conceptos que ayudan a entender mejor de qué estamos hablando.
El TM Forum define en su framework dos elementos. Por un lado, distintos niveles de autonomía, desde L0 (una operación totalmente manual) hasta L5 (una operación full autónoma, algo por ahora más hipotético que alcanzable). Por otro lado, define lo que se llama el closed-loop, conocido por sus siglas AADE (también IAADE), que sin entrar en detalle representa los distintos pasos en los procesos que requiere cualquier operación: recolectar información, analizarla y sugerir un camino a tomar, tomar una decisión, ejecutarla y finalmente revisar sus efectos. Cuando medimos el nivel de autonomía, básicamente lo que evaluamos es si cada una de las partes de ese proceso la lleva adelante un humano o un sistema.
Entonces, para responder a cómo cambia el trabajo diario: depende del grado de avance. El humano se va retirando paulatinamente de ciertas funciones de ese loop, para empezar a ocupar otros espacios. Pasamos de ser parte de la ejecución de tareas a supervisar y operar los procesos que autonomicemos.
El impulso de la IA generativa, y sus desafíos
El concepto de redes autónomas precede a la IA generativa. Sin embargo, la IA generativa y, ahora, el concepto de agentificación le dan un impulso fundamental al modelo.
Si bien la tecnología está hoy al alcance para avanzar en la transformación de cómo operamos nuestra red, hay desafíos de todo tipo. Algunos coinciden con los que ya se enfrentan otras industrias en el camino para la atención a clientes o esquemas de ventas, pero acá se suman factores adicionales por la clase de recursos que estamos manejando: la red o las plataformas que están prestando servicio a miles o millones de usuarios.
En mi opinión, es conveniente que en una etapa inicial se trabaje sobre todas las etapas del closed-loop antes descrito, excepto en la toma de decisiones, donde considero que el concepto de Human in the Loop debe mantenerse hasta lograr plena confianza en el caso de uso implementado.
La implementación debe ser paulatina, «el elefante se come de a bocados». Recomiendo centrarse en un dominio autónomo (lease tecnología) y en un proceso operativo específico (como fault management) los cuales juntos conforman lo que TMForum define como un objeto y recorrer cada subescenario paso a paso.
En sus inicios, tendremos procesos híbridos. Dejar de operar tareas para supervisar procesos exclusivamente va a llevar tiempo, pero este es el camino hacia el cambio de modelo operacional.
Primeros pasos para operadores e ISPs
El primer paso es abrazar el concepto, porque eso decanta en una manera distinta de abordar los temas. En base a su ADN, cada empresa puede necesitar un esquema de impulso Top-Down o Bottom-Up. Si es una organización grande, probablemente necesite un esquema de derrame desde el top-management; pero en organizaciones más chicas veo viable un abordaje bottom-up, donde las áreas técnicas dejan de buscar automatizaciones que de todas formas van a hacer, y empiezan a pensar dentro de un nuevo marco. El trabajo en términos de esfuerzo es similar; lo que cambia es el abordaje.
Como se describe más arriba, hay que seleccionar un objeto y concentrarse en él.
Es importante también entender que la construcción es multidisciplinaria. No se trata de que las áreas de Ingeniería o Sistemas le definan a Operaciones qué hacer, sino de grupos que discuten cómo abordar los temas con miradas que inicialmente pueden ser distintas, pero enriquecedoras.
El primer caso presenta desafíos por donde se lo mire, pero el principal es pensar de una manera distinta y lograr que todos participen. Lo que he visto con el tiempo es que esa barrera va bajando, y entonces uno se ocupa de los desafíos más tecnológicos.
Para explorar de primera mano cómo dar este paso hacia redes autónomas y transformar la gestión de la infraestructura, los esperamos en el próximo evento de LACNIC en Mendoza en el panel “Redes autónomas: automatización para operar con mayor agilidad”. Allí mis colegas compartirán casos reales, estrategias de implementación gradual y las claves para construir redes más eficientes, escalables y preparadas para los desafíos de la región. Regístrate aquí ¡Los esperamos!