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La transformación de las llamadas telefónicas: cómo Internet cambió las reglas del juego.
26/08/2026
Imagen asistida/creada por IA
Escrita por César Díaz, Líder de Asuntos de Telecomunicaciones de LACNIC
Para cualquiera de nosotros, hacer una llamada sigue siendo tan sencillo como buscar un contacto, tocar la pantalla y esperar que del otro lado contesten: “¿Aló?”
Durante más de un siglo, las llamadas se realizaron sobre la Red Telefónica Pública Conmutada (PSTN), mediante la conmutación de circuitos. Al marcar un número, la red establecía un circuito dedicado entre ambos extremos y lo mantenía reservado durante toda la conversación, incluso durante los silencios.
La inteligencia se concentraba en las centrales telefónicas, encargadas de transportar la voz y controlar el establecimiento, enrutamiento y finalización de cada llamada.
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Sin embargo hoy, detrás de una llamada, ya sea desde un número fijo o mediante una aplicación, ocurre un proceso tecnológico mucho más complejo de lo que imaginamos.
La migración desde las redes telefónicas tradicionales hacia arquitecturas basadas en Internet está redefiniendo la forma en que se prestan las comunicaciones y, al mismo tiempo, plantea nuevos desafíos tanto para el desarrollo de Internet en la región como para la regulación.
Entender cómo una llamada viaja por Internet permite comprender también por qué el desarrollo de una infraestructura abierta, segura y resiliente es un componente esencial para impulsar la transformación digital, la innovación y la conectividad de la región.
Sin embargo hoy, detrás de una llamada, ya sea desde un número fijo o mediante una aplicación, ocurre un proceso tecnológico mucho más complejo de lo que imaginamos.
La migración desde las redes telefónicas tradicionales hacia arquitecturas basadas en Internet está redefiniendo la forma en que se prestan las comunicaciones y, al mismo tiempo, plantea nuevos desafíos tanto para el desarrollo de Internet en la región como para la regulación.
Entender cómo una llamada viaja por Internet permite comprender también por qué el desarrollo de una infraestructura abierta, segura y resiliente es un componente esencial para impulsar la transformación digital, la innovación y la conectividad de la región.
La era de SS7
Para coordinar estas funciones surgió Signaling System No. 7 (SS7), uno de los sistemas de señalización más importantes de la historia de las telecomunicaciones.
Desarrollado en la década de 1970 y estandarizado mediante las recomendaciones Q.700 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), SS7 permitió separar la señalización del canal utilizado para transportar la voz.
Gracias a este sistema era posible establecer y finalizar llamadas, enrutar comunicaciones internacionales, facilitar el roaming, consultar bases de datos de portabilidad numérica y ofrecer servicios como el desvío de llamadas, el buzón de voz y los números gratuitos.
Mientras la voz viajaba por un circuito, las centrales conmutadas intercambiaban mensajes SS7 para controlar la comunicación. Aunque su uso ha disminuido con la migración hacia redes IP, todavía permanece activo en algunos países.
Internet cambió las reglas del juego
La aparición de las redes IP transformó por completo esta arquitectura. En lugar de mantener infraestructuras separadas para voz y datos, una misma red comenzó a transportar todo tipo de información.
La voz pasó a ser otro flujo de datos: se digitaliza, se divide en paquetes y se reconstruye en el destino en una fracción de segundo.
Esta transformación fue posible, en buena medida, gracias al trabajo de distintas organizaciones de estandarización. El Internet Engineering Task Force (IETF) desarrolló protocolos abiertos para la señalización, el transporte y el control de las comunicaciones multimedia sobre Internet, entre ellos SIP, RTP, SDP y RTSP. Otras organizaciones, especialmente la UIT-T, estandarizaron numerosos códecs de audio utilizados para convertir la voz en información digital y comprimirla antes de transmitirla.
Los códecs desempeñaron un papel decisivo en el desarrollo de la telefonía IP. En la telefonía digital tradicional, una llamada normalmente requería un canal de 64 kbit/s mediante el códec G.711. Con la aparición de técnicas de compresión más eficientes, algunos códecs lograron reducir esa tasa a valores cercanos a 8 kbit/s y, en aplicaciones especializadas, incluso a unos 2–3 kbit/s.
En estos últimos casos, la cantidad de información necesaria para codificar la voz puede ser aproximadamente veinte veces menor que en un canal tradicional de 64 kbit/s. Aunque al tráfico de audio deben añadirse las cabeceras de los protocolos IP y otros datos de control, esta reducción permitió utilizar la capacidad de las redes con mucha mayor eficiencia.
La combinación de protocolos abiertos, códecs más eficientes y una infraestructura compartida permitió reducir costos, ampliar la capacidad e integrar llamadas, video, mensajería y herramientas colaborativas. Estos avances fueron fundamentales para que la telefonía IP desplazara progresivamente a la telefonía tradicional.
En el caso de las llamadas sobre redes IP, muchas de las funciones tradicionales de señalización son realizadas por SIP (Session Initiation Protocol).
SIP no transporta la voz. Su función es localizar al destinatario y establecer, modificar y finalizar la sesión. Durante ese proceso, SDP (Session Description Protocol) permite negociar elementos como los códecs, los puertos y las capacidades multimedia.
Una vez establecida la comunicación, la voz suele viajar mediante RTP (Real-time Transport Protocol). Al mismo tiempo, los mecanismos de calidad de servicio (QoS) ayudan a reducir la latencia, el jitter y la pérdida de paquetes.
Dicho de manera sencilla: SIP gestiona la llamada, SDP acuerda sus características y RTP transporta la voz.
Esta transición también plantea un desafío de resiliencia. La telefonía fija tradicional sobre líneas de cobre podría recibir energía desde la propia central telefónica y en determinadas condiciones, continuar funcionando durante un corte eléctrico. Contrariamente, los servicios basados en IP dependen de equipos locales, como modems, router, terminales, que requieren electricidad.
¿Por qué seguimos marcando números telefónicos?
Porque la numeración E.164, definida por la UIT, continúa siendo el principal sistema internacional de identificación telefónica.
En Panamá, por ejemplo, el código de país +507 identifica nuestros números dentro del sistema mundial de numeración. Sin embargo, una comunicación IP no necesita necesariamente un número telefónico: también puede establecerse mediante una dirección SIP, un nombre de usuario o una cuenta dentro de una plataforma digital.
Para conectar ambos mundos surgió ENUM (Telephone Number Mapping), un estándar desarrollado por el IETF que utiliza el Sistema de Nombres de Dominio (DNS) para relacionar un número E.164 con distintos servicios de Internet.
Por ejemplo, el número telefónico de Panamá +507 6000-0000 puede transformarse en el dominio ENUM 0.0.0.0.0.0.0.6.7.0.5.e164.arpa. Mediante registros NAPTR, este dominio puede vincularse con una dirección SIP, una aplicación de mensajería, una dirección de correo electrónico o un servicio de videoconferencia.
RIPE NCC opera el registro de nivel 0 de ENUM para e164.arpa, desde el cual se delegan los dominios correspondientes a los códigos de país. Este proceso se realiza en coordinación con la Oficina de Normalización de las Telecomunicaciones de la UIT (TSB) y las autoridades nacionales.
RIPE NCC no asigna números telefónicos ni administra directamente los registros de los usuarios. Su función consiste en mantener la infraestructura DNS de nivel superior que conecta los códigos de país E.164 con las zonas ENUM nacionales.
Aunque ENUM no alcanzó una adopción pública masiva, introdujo una idea que conserva plena vigencia: utilizar la infraestructura abierta y distribuida de Internet para localizar identidades y facilitar comunicaciones interoperables.
Debido a su limitada utilización, actualmente se encuentra en curso una revisión sobre la continuidad de Public ENUM bajo el dominio e164.arpa. RIPE NCC, la UIT-T, el IAB y la comunidad técnica evalúan si todavía existe una necesidad operativa que justifique mantener esta infraestructura.
Por ahora no se ha tomado una decisión definitiva. Además, la discusión se concentra en el árbol público e164.arpa y no implica necesariamente eliminar las implementaciones privadas de ENUM que algunos operadores utilizan para el enrutamiento y la interconexión de llamadas.
Esta convergencia entre la telefonía e Internet plantea, a su vez, nuevos interrogantes sobre la manera en que deben evolucionar los marcos regulatorios.
¿Qué significa esta transformación para los reguladores?
Los marcos regulatorios tradicionales fueron diseñados para servicios claramente diferenciados: telefonía fija, telefonía móvil, transmisión de datos, televisión y radiodifusión. Hoy, esas fronteras son cada vez menos claras.
Una misma infraestructura IP puede transportar llamadas, videoconferencias, televisión, servicios en la nube, aplicaciones de inteligencia artificial y soluciones de Internet de las Cosas.
Para los países de la región, esta transformación tiene una importancia particular. La conectividad no sólo sostiene las comunicaciones cotidianas de los ciudadanos y las empresas; también es fundamental para la competitividad, el comercio, los servicios financieros, la logística y la transformación digital.
Esta realidad obliga a replantear varias preguntas:
Regulación: ¿Cómo regular la voz cuando deja de ser un servicio independiente y se convierte en una aplicación sobre Internet?
Innovación: ¿Cómo promover nuevos servicios y modelos de negocio sin crear barreras innecesarias?
Seguridad y resiliencia: ¿Cómo garantizar la seguridad, la continuidad y la disponibilidad de las comunicaciones?
Migración: ¿Cómo completar la transición hacia redes IP sin afectar a los usuarios?
Identidad: ¿Qué papel tendrá la numeración telefónica frente al avance de las identidades digitales?
En este contexto, el despliegue de IPv6 y de redes de alta capacidad, el fortalecimiento de los puntos de intercambio de Internet (IXP) y del DNS, la promoción de estándares abiertos y la seguridad del enrutamiento mediante RPKI ya no son asuntos exclusivamente técnicos
¿Cuál es el futuro?
Cada vez más operadores están retirando sus antiguas centrales de conmutación de circuitos y migrando hacia arquitecturas All-IP basadas en plataformas IMS, capaces de integrar voz, video y otros servicios multimedia.
Esta evolución también trae nuevos desafíos: autenticar el origen de las llamadas, combatir la suplantación de identidad, completar el despliegue de IPv6 e integrar las comunicaciones con la nube y la inteligencia artificial.
Pero el cambio más profundo quizá sea conceptual: durante décadas, las telecomunicaciones consistieron principalmente en conectar números telefónicos; hoy consisten, cada vez más, en conectar identidades digitales.
La próxima vez que hagas una llamada desde tu celular, piensa en todo lo que puede ocurrir en apenas unos milisegundos: SIP, RTP, IMS, DNS, gateways, QoS y, en algunos casos, hasta SS7 trabajan conjuntamente para que del otro lado simplemente escuches:
“¿Aló?”
Las opiniones expresadas por los autores de este blog son propias y no necesariamente reflejan las opiniones de LACNIC.