En ciberseguridad analizamos primero lo más visible: ataques, fraudes, interrupciones, robo de datos, entre otros. Pero hay otra dimensión, menos evidente y no menos importante: la seguridad de la base sobre la que Internet funciona todos los días.
En un entorno cada vez más interconectado, la confianza digital no puede apoyarse sólo en supuestos. Requiere verificación, coordinación y capacidad de respuesta. Y es ahí donde la seguridad de Internet adquiere una dimensión estratégica.
Internet fue concebida para otro contexto, con funcionalidades limitadas y una red mucho más pequeña, con pocas entidades y personas participando y basada fundamentalmente en relaciones de confianza entre esos pocos actores. Con el tiempo, Internet pasó a ocupar un lugar central en la sociedad, la economía, los servicios, integrándose a la vida cotidiana. Ese cambio de escala también cambió las exigencias de seguridad. Ya no alcanza con confiar: hace falta verificar, mediry coordinar de manera efectiva.
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Como registro regional de Internet nuestro aporte pasa por fortalecer la base operativa de Internet en América Latina y el Caribe. Eso implica, en primer lugar, que la información de las organizaciones que administran los recursos de red sea precisa y esté actualizada para poder contactar al operador responsable cuando sea necesario. Cuando ocurre un incidente, por ejemplo, contar con datos correctos permite llegar más rápido al punto adecuado, facilitar la coordinación y reducir el margen de error en la respuesta.
También implica promover y acompañar la adopción de estándares abiertos que refuercen la seguridad del funcionamiento de Internet. En el enrutamiento, por ejemplo, herramientas como RPKI permiten pasar de un modelo basado en confianza implícita a otro basado en verificación. En este camino podemos ver avances concretos: en 2025, las rutas válidas con RPKI en los países de la región de servicio de LACNIC llegaron a 60% en IPv4 y 60,87% en IPv6. Adicionalmente, con el proyecto FORT, una iniciativa para impulsar el despliegue de RPKI con herramientas abiertas desarrollada conjuntamente por NIC México y LACNIC, ayudamos a fortalecer ese proceso.
Algo similar ocurre con el DNS, una capa central para la operación de Internet. También allí hay un trabajo menos visible, pero fundamental, para sostener estabilidad, integridad y confianza. Desde LACNIC contribuimos a esa tarea a través de servicios técnicos como la prestación del servicio de DNS reverso para la región y de la promoción de prácticas que fortalecen el funcionamiento de la red en la región, en particular fomentando el despliegue de DNSSEC.
Como registro regional de Internet nuestro aporte pasa por fortalecer la base operativa de Internet en América Latina y el Caribe. Eso implica, en primer lugar, que la información de las organizaciones que administran los recursos de red sea precisa y esté actualizada para poder contactar al operador responsable cuando sea necesario. Cuando ocurre un incidente, por ejemplo, contar con datos correctos permite llegar más rápido al punto adecuado, facilitar la coordinación y reducir el margen de error en la respuesta.
También implica promover y acompañar la adopción de estándares abiertos que refuercen la seguridad del funcionamiento de Internet. En el enrutamiento, por ejemplo, herramientas como RPKI permiten pasar de un modelo basado en confianza implícita a otro basado en verificación. En este camino podemos ver avances concretos: en 2025, las rutas válidas con RPKI en los países de la región de servicio de LACNIC llegaron a 60% en IPv4 y 60,87% en IPv6. Adicionalmente, con el proyecto FORT, una iniciativa para impulsar el despliegue de RPKI con herramientas abiertas desarrollada conjuntamente por NIC México y LACNIC, ayudamos a fortalecer ese proceso.
Algo similar ocurre con el DNS, una capa central para la operación de Internet. También allí hay un trabajo menos visible, pero fundamental, para sostener estabilidad, integridad y confianza. Desde LACNIC contribuimos a esa tarea a través de servicios técnicos como la prestación del servicio de DNS reverso para la región y de la promoción de prácticas que fortalecen el funcionamiento de la red en la región, en particular fomentando el despliegue de DNSSEC.
Pero la seguridad de Internet no depende solamente de la tecnología. También depende de la cooperación. Las amenazas no reconocen fronteras, y por eso la coordinación entre operadores, equipos de respuesta, comunidad técnica y autoridades es una parte central de la resiliencia. Cuando existen redes de confianza, canales claros, información precisa y capacidades instaladas, la respuesta puede ser más rápida, más eficaz y con menos impacto sobre terceros.
En ese plano, también importa fortalecer los espacios de articulación y respuesta. El trabajo con CSIRTs de la región, así como la cooperación con las agencias de aplicación de la ley (LEAs) en los ámbitos que corresponden, apunta a mejorar capacidades, facilitar la coordinación y contribuir a respuestas más eficaces frente a incidentes.
Por eso, cuando hablamos de seguridad digital, vale la pena ampliar la mirada. No se trata solo de proteger plataformas, aplicaciones o usuarios finales. También se trata de cuidar aquello que hace posible que todo lo demás funcione.
Esa es una convicción que en LACNIC buscamos reforzar: la confianza digital también se construye desde la base de Internet. Y cuanto más sólida, verificable y coordinada sea esa base, más segura será Internet para toda la región.